miércoles, 19 de junio de 2019

La llorona de Barcelona.

Arrimadas, Cayetana, Cifuentes o Villacís merecían escraches e insultos. Tú no.
"Fue durísimo", ha confesado Ada Colau cuando le han preguntado sobre su investidura como alcaldesa de Barcelona. Es lo que pasa cuando aparecen nazionanistas dispuestos a repartir amor y sonrisas amarillas hacia los que no comulgan con ellos o son menos ortodoxos: ofrecernos como siempre el típico, bochornoso, cateto y barriobajero desfile catalazi. "Nos dijeron 'putas', 'zorras', 'guarras'", gimotea la antigua reina del acoso a domicilio y del amarillismo televisivo. Como respuesta a esto, la tipa va y recoloca el lacito en la fachada del consistorio. Puta no sé, pero gorda y tonta es un rato. Que llore, que llore... Así menos mea.