miércoles, 9 de octubre de 2019

Adiós Twitter. Hasta nunca.

www.alqsar.es
Me han suspendido una cuenta que tengo en Twitter que usaba para compartir noticias de la prensa digital que marco en diigo, así como mis álbumes de fotos, y con cero opiniones personales. Incomprensible.

Siguiendo las instrucciones para apelar la suspensión, la única respuesta que recibo es la siguiente:
Hola:
Te escribimos para comunicarte que tu cuenta fue suspendida porque hemos registrado reiterados o numerosos incumplimientos de nuestras reglas.
No respondas a este correo electrónico ni nos envíes nuevas apelaciones para esta cuenta, ya que no las monitorearemos.
Gracias,
Twitter.
Ninguna explicación. Respuesta automática, idéntica a la que han recibido otros usuarios que también han sufrido esta arbitraria medida. ¿Será porque estamos en precampaña electoral?

Tengo otra cuenta para echar espuma por la boca y escupir a todo mal bicho mediático y político. A esa cuenta no le ha pasado nada, pero finalmente la he dado de baja. Paso de participar en el engorde de número de usuarios de ese pajarraco censor del que todo el mundo debería huir.

Si levantan la suspensión de mi cuenta "neutral', la cerraré también. Así no quedará constancia ni de mi mala baba ni de las noticias que alguna vez compartí por ese infesto nido.

Un artículo relacionado con el pajarraco de los cojones comienza con la siguiente cita de Thomas Sowell, pensador y economista conservador libertario estadounidense, y uno de los máximos representantes de la oposición al modelo de pensamiento de lo "políticamente correcto":
El concepto de 'microagresión' es solo una de las muchas tácticas utilizadas para reprimir las diferencias de opinión al declarar que algunas opiniones son 'discursos de odio', en lugar de debatir esas diferencias en un mercado de ideas. Acusar a las personas de agresión por no alinearse con la corrección política es preparar el escenario para justificar la agresión real contra ellas.
Nos vemos en GAB. O en Mastodon.