De cueva a cueva.


Este fin de semana he tenido mi primera escapada post-COVID19 con pernoctación, pero sin salir de la provincia. Hemos estado principalmente en Montejaque y Benaoján, y brevemente en el camino de vuelta hemos visitado las localidades de Cortes de la Frontera y Atajate.

Todos estos pueblos se encuentran en la Sierra de Grazalema, un entorno natural precioso muy cerca de la ciudad de Ronda, así que hemos aprovechado para hacer pequeñas rutas de senderismo. La mayoría de los lugares que hemos visitado ya los conocíamos, salvo la Cueva de la Pileta, que la hemos visitado por primera vez y que personalmente tenía muchas ganas de ver desde hace mucho tiempo.

Por desgracia no tengo imágenes propias del interior de esa cueva, ya que está prohibido tomar fotos para proteger el patrimonio cultural de sus paredes, llena de pinturas rupestres, y para evitar molestar a los murciélagos que allí habitan. Pero es fácil encontrar en internet imágenes de esas curiosas pinturas que van desde el solutrense medio (hace 20.000 años) hasta el magdaleniense superior (hace aproximadamente 10.000 años).

La segunda cueva que visitamos, la Cueva del Gato, es harto conocida por los malagueños. Catalogada como Monumento Natural de Andalucía, también sirvió de abrigo a los habitantes del Paleolítico, es delicia de espeleólogos expertos (es muy peligroso adentrarse en ella) y lugar de baño para lugareños y turistas, ya que un manantial brota de la misma cueva y desciende a un lago cristalino en la misma entrada. Sólo los más valientes son capaces de sumergirse de cuerpo entero, ya que la temperatura del agua rara vez supera los 6-7ºC.

Nunca fui capaz de hacerlo más allá de las rodillas. Ni siquiera en una tórrida tarde en pleno verano que pasé allá hará un año y algo.

Álbum de fotos de Atajate:

Álbum de fotos de Benaoján:

Álbum de fotos de Cortes de la Frontera:

Álbum de fotos de Montejaque:

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