domingo, 7 de julio de 2019

Fuera tacones: no tengo dos pies izquierdos.

Carrera de tacones en Toronto.
Muchos lo veíamos venir desde hace tiempo. Ya lo comentaba hace años en mi círculo de amigos: la izquierda más radical se está adueñando de todos los movimientos transversales, como el orgullo gay, para su propio beneficio. Si no callo bocas cercanas recordándolo es porque la gente tiene la memoria muy corta, o muy selectiva.

Cierto es que muchos de los derechos conseguidos por "el colectivo" es gracias a leyes del PSOE, pero ese partido esconde también mucha hipocresía. Su pasado nos muestra como no siempre fue tolerante, y en su presente muchos de sus miembros (y miembras) más destacados tienen trazas de homofobia disimulada (o no tanto). Lo normal de un grupo heterogéneo: en todos sitios cuecen habas.

Todos sabemos que la mentira, la exageración y el oportunismo han sido siempre una gran virtud política. Así muchas veces las cosas se mueven por puro interés, más que por convicción, pero si de rebote nos beneficiamos, por mi, perfecto. Beneficio mutuo: nosotros pedimos lo que creemos que es justo, ellos nos lo dan, y les votamos más. Ambas partes felices.

Pero se me revuelve el estómago en cuanto lo usan como arma arrojadiza, de presión y de intimidación. Se hacen nuestros dueños, y nos convierten en una herramienta más de acoso y derribo contra el adversario. Para más inri, nos consideran en deuda perpetua con ellos y no nos permiten juzgar ni este comportamiento exclusivo ni otras sombras que puedan tener: si llevamos la contraria es que somos unos desagradecidos.

Los maricones nos hemos convertido en el tonto útil de Podemos y PSOE. Enhorabuena, primas. Poco a poco habéis travestido tan noble movimiento en una chabacana y politizada fiesta, en una congregación sectaria de intolerantes. Y este fin de semana, en unos minutos, habéis matado mi orgullo.

No volváis a hablar de colectivo gay, hablad de colectivización socialista. Porque no sé cuántos seremos, pero no somos clones. No todo gira alrededor de nuestras justas reivindicaciones y del mariconeo. Hay muchos otros asuntos en la vida y en la política. Se vota a uno u otro partido por un cúmulo de cosas que se ponen en la balanza, no sólo por una.

Unos pocos han hecho que un buen puñado seamos automáticamente expulsados. Qué lejos y distorsionado se ve Stonewall...

Y después de desahogarme, fotos de las veces que he estado en algún orgullo gay.

Álbum de fotos de Madrid:

Álbum de fotos de Toronto:

viernes, 28 de junio de 2019

50 aniversario de los disturbios.

Fachada del "The Stonewall Inn", fotografía que tomé en un viaje que hice hace unos años.
Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas en protesta contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Se consideran estos disturbios como la primera ocasión, en la historia de Estados Unidos, en que la comunidad LGBT luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBT en Estados Unidos y en todo el mundo.

Álbum de fotos de Nueva York:

miércoles, 19 de junio de 2019

La llorona de Barcelona.

Arrimadas, Cayetana, Cifuentes o Villacís merecían escraches e insultos. Tú no.
"Fue durísimo", ha confesado Ada Colau cuando le han preguntado sobre su investidura como alcaldesa de Barcelona. Es lo que pasa cuando aparecen nazionanistas dispuestos a repartir amor y sonrisas amarillas hacia los que no comulgan con ellos o son menos ortodoxos: ofrecernos como siempre el típico, bochornoso, cateto y barriobajero desfile catalazi. "Nos dijeron 'putas', 'zorras', 'guarras'", gimotea la antigua reina del acoso a domicilio y del amarillismo televisivo. Como respuesta a esto, la tipa va y recoloca el lacito en la fachada del consistorio. Puta no sé, pero gorda y tonta es un rato. Que llore, que llore... Así menos mea.

martes, 18 de junio de 2019

Magdalenas con drogaína.

Íñigo Errejón en plan "Bésame en la boca, abueloca" y mensaje-clímax de una tuitera.
No sabía que hubiera tanta gente cursi y moñas en el mundo hasta el día que empecé a usar las redes sociales. Todos los días me cuelan por ahí decenas de mensajes grandilocuentes y empalagosos. Como ejemplo, uno que incluye "liderazgo emocional" y "legado en el corazón" en un sólo mensaje: parece dirigido a alguien que se ha muerto. La agüela Carmena habrá tenido sus luces y sombras frente a la alcaldía, como todos. Me resulta difícil comprender a quienes se deshacen en halagos con alguien que, además de ser pura políticasta, bastante sectaria y acumular tantos errores como aciertos (relativos), encima abandona a sus votantes porque "o me elegís o me voy". Quien es incapaz de hacer oposición muestra que es absolutamente indigno de formar un gobierno. Esos mensajes póstumos y orgásmicos que pululan por Twitter sólo se explican si las magdalenas llevaban drogaína.

lunes, 17 de junio de 2019

Gente: una fuente.

Estación de carga de agua, la forma más rebuscada de decir "fuente".
Hombros, hombras, mujeros y mujeras: he aquí la novedosa estación de carga de agua. Lo siento, me niego a hablar así. Estamos gilipollas y orgullosos de serlo. Nos vamos a tomar por culo, en serio lo digo... GENTE: UNA FUENTE. Tanto lenguaje inclusivo, el no llamar a las cosas por su nombre usando poesía barata, y los políticos y sus eufemismos de color rosa, me tienen hasta las mismísimas glándulas encargadas de elaborar las células reproductoras.